Por: José Luis Orriola – Fotos por: Eduardo Pérez
El sábado 14 de febrero de 2026, mientras el mundo celebraba el amor, el Coliseo de Puerto Rico se llenó de música, pasión y magia con Gilberto Santa Rosa, el eterno “Caballero de la Salsa”. Frente a un público totalmente entregado en la primera de dos funciones agotadas, Santa Rosa ofreció un concierto íntimo e inolvidable con 25 canciones que recorrieron lo mejor de su carrera, recordándonos por qué es una leyenda viva de la salsa.

Desde el primer acorde, el ambiente se llenó de emoción. Su voz impecable, su estilo elegante y su energía contagiante crearon una conexión única con cada espectador. La producción brilló en cada detalle: visuales modernos, músicos de primer nivel, cuerpo de baile deslumbrante y artistas invitados que elevaron la velada a otra dimensión. Momentos como el homenaje a Rafael Ithier, fundador de El Gran Combo, y el medley con la Orquesta Filarmónica de Puerto Rico, tocaron el corazón de todos.
Santa Rosa demostró que el tiempo solo ha perfeccionado su arte. Aunque la nostalgia estaba presente, el espectáculo fue contemporáneo, vibrante y lleno de vida. Cada clásico “Déjate querer”, “Cartas sobre la mesa”, “Yo no te pido” y cada colaboración con su equipo y con Límite 21 mantuvo al público suspendido entre el ritmo, el romance y la magia de la salsa.
El cierre fue un homenaje a su legado y a la identidad puertorriqueña: “Impaciencia”, “Conteo regresivo” y “Qué manera de quererte” hicieron que el Coliseo vibrara como un solo corazón. En este Día de San Valentín, Gilberto Santa Rosa reafirmó que sigue siendo el estándar de oro de la salsa romántica, eterno, impecable y emocionante, regalando una noche que todos recordaremos por siempre.























