La salsa está nuevamente de luto con la partida física de William Anthony Colón (1950-2026) conocido en ambiente musical como Willie Colón. El polifacético músico boricua nacido en Nueva York se destacó como trombonista, cantante, compositor, arreglista y director de orquesta.
Por Vicente Toledo Rohena
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular
El cantante y trombonista conocido como ‘El malo del Bronx’ por sus características portadas de sus discos vuelve a poner de luto la salsa, tras su partida física.
Antes de realizar carrera artística como cantante, se desempeñó como director de orquesta creando importantes binomios en la salsa. Primero junto a Héctor Lavoe y posteriormente con Rubén Blades. De igual forma, grabó producciones importantes en compañía del conglomerado de las Estrellas de Fania, ‘la guarachera del mundo’ Celia Cruz e Ismael Miranda.

Durante los primeros años de su carrera, ‘El Malo’ del Bronx tomó fama como trombonista y director de orquesta, con un sonido calle y un grito de protesta aceptada por la juventud. (Foto Wilma Colón para Fundación Nacional para la Cultura Popular).
En el mes de agosto de 2025, Colón presentó el concierto ‘Idilio sinfónico’ en Coca-Cola Music Hall -vendido en su totalidad- acompañado por la Orquesta Filarmónica de Puerto Rico, bajo la dirección musical de Cucco Peña.
Su trayectoria es una de múltiples logros en distintas facetas; y forma parte de ese grupo elite de músicos que pertenecieron al imperio FANIA, como Johnny Pacheco, Ray Barretto y Larry Harlow, por mencionar algunos.
Durante los primeros años de su carrera, ‘El Malo’ del Bronx tomó fama como trombonista y director de orquesta, con un sonido calle y un grito de protesta aceptada por la juventud. Nacido el 28 de abril de 1950 en Nueva York -de padres puertorriqueños- Colón recibió de su abuela (doña Toña) toda esa energía boricua para apegarse a su cultura y tradición.
Años más tarde, Willie compuso la pieza instrumental ‘Doña Toña’ en honor a su abuela. Un rico danzón, respaldado por el rugir de los trombones y el cuatro puertorriqueño de Yomo Toro, incluido en la producción ‘The Good, The Bad, The Ugly’ (1975). Ya antes, había realizado un canto a los sabios refranes de doña Toña con el tema ‘Abuelita’ (Wllie Colón-Héctor Lavoe) en la producción ‘The Big Break’ (1971).
Luego de un inicio con el clarinete y la trompeta, Colón sintió pasión por el trombón; y posteriormente, Junto a Lavoe comenzó una fabulosa era, que los haría recorrer muchos escenarios. Acaparó la atención por diversos distintivos: agresividad de los trombones y un cantante con una voz y sabor muy peculiar, Héctor Lavoe. Ese sabor ‘puro calle’ puso en órbita el binomio Willie/Héctor con su primera producción discográfica para el sello FANIA, ‘El malo’ (1967).
Durante ese periodo en que la salsa de Nueva York conquistó al mundo, y el sello FANIA revolucionó con sus artistas. Desde el saque, Willie legó sus propias canciones; y posteriormente, en muchos de los temas fungía como coautor de algunos, Héctor Lavoe (Héctor Juan Pérez Martínez).

Bajo el sello discográfico creado por Jerry Masucci y Johnny Pacheco (FANIA) Colón y Lavoe comenzaron su grana hazaña, tras Colón venir de trabajar para Al Santiago. Fue Johnny Pacheco, quien recomendó a Lavoe para trabajar con el trombonista.
‘The Hustler’ llegó en 1968 con un sonido y ritmo muy acorde a la época, en donde se escuchaba el bugalú, jala jala y otros. Esa salsa y sonido de Nueva York siguió abriendo paso con proyectos como ‘Guisando’. Músicos como Pablo Rosario (bongó), Nicky Marrero (timbal) y el pianista Mark ‘Markolino’ Dimond aportaron grandemente.
Durante ese caminar legaron temas como ‘Quimbombo’, ‘Que lío’, ‘Guajirón’, ‘Oiga señor’, ‘El titán’, y ‘Guisando’. Hasta la llegada revolucionaria de ‘Cosa nuestra’ con ‘Che Che Cole’ -con fusión de bomba y 6/8 africano- y ‘Juana Peña’.
Con este disco, Colón/Lavoe comienzan a contar con la colaboración de grandes músicos como Joe Torres (piano), Santi González (bajo), Milton Cardona (tumbadoras) y José Mangual Jr. (bongo).
Colón consiguió armonizar lo que estaba de moda en el mercado anglosajón como el jazz, rock y funk, entre otras; con el son cubano, chachachá, mambo y guaracha. A lo que añadió pinceladas del folclor puertorriqueño y hasta matices del sonido brasileño. Deseaba llevar un mensaje de concienciación desde la perspectiva de una generación que añoraba una mejor calidad de vida.
La quinta producción discográfica del binomio fue algo explosiva y sensacional. El proyecto ‘Asalto Navideño’ (1970) revolucionó e impactó grandemente. Trabajo sensacional de gran valía y vigencia hasta nuestros días. Un disco que funciona como referente. Canciones icónicas para una producción icónica.

Las canciones de ‘Asalto Navideño’ se han regrabado una y otra vez, en homenaje a la memorable propuesta. Agregar el sonido y talento de Yomo Toro (cuatro puertorriqueño) brindó ese toque navideño-folclórico al proyecto. Se logró mezclar la música jíbara campesina con el guaguancó -o utilizar el término amplio y heterogéneo salsa- para dar ese toque especial al disco, donde Lavoe da también, ese aire de sus raíces jíbaras.
Letras bravas y arreglos agresivos marcaron un gran momento. Fue tan contundente, que años más tarde, lanzan Asalto Navideño Vol. 2 (1973). Una genial continuación -brinda continuidad de manera natural- que pareciera ser parte de una extensión del primero, por la forma tan extraordinaria en que encajó con la producción primaria. Sin duda, uno de los mejores discos de salsa Navideña de la historia.
‘La gran fuga’ (1971) y ‘El juicio’ (1972) traen éxitos como ‘Abuelita’, ‘Barrunto’, ‘Ah-Ah/Oh-No’ y ‘Piraña’; y ‘Lo mato’ (1973) lo continúa con ‘Todo tiene su final’ y ‘La María’, entre otros. ‘Lo mato’ fue la conclusión del binomio Colón/Lavoe. Aunque posteriormente, se juntaron para grabar ‘The Good, The Bad, The Ugly’ y ‘Vigilante’.
El trombonista comenzó una restructuración de sus próximos pasos a seguir en la música. Mientras, con la ayuda de Colón -como productor de sus discos- ‘el cantante de los cantantes’ Héctor Lavoe comenzó su carrera en solitario.
La carrera de Willie comenzó a tomar más espacio en el pentagrama. La realización del disco ‘The Good, The Bad, The Ugly’ abre otra puerta; la oportunidad de cantar. Hace su debut con canciones como ‘Toma’, Cua-cuaracua-cua’ y ‘Guaracha’. En este disco, Lavoe vocaliza dos temas como invitado; y Rubén Blades canta por primera vez junto al trombonista con el genial corte inspiración de Blades ‘El cazangero’.
Piezas instrumentales, corrientes brasileñas; y jíbaras puertorriqueñas, hacen del disco uno de gran excelencia. La carátula del álbum es un homenaje a las películas llamadas en ese entonces ‘Spaghetti Western’ o cintas del oeste (vaqueros) producidas en Europa -principalmente en Italia- durante las décadas de 1960 y 1970.
Grandes momentos aguardan al trombonista que se convierte en un magnífico productor discográfico, reuniendo excelsas combinaciones y geniales productos y conceptos. ‘Se chavó el vecindario’ (1975) junto a Mon Rivera trae a ‘el rey del trabalenguas’ en un trabajo colosal, donde expone la plena y hasta la bomba con lo afrocubano. Un homenaje a Mon en su totalidad con la fuerza de los trombones marcando los metales.
Tomando un giro de más sofisticación musical, llegó ‘El baquiné de los angelitos negros’ (1977) un elocuente proyecto instrumental, basado en un poema de Andrés Eloy Blanco. Un grato proyecto sinfónico, escrito, arreglado y producido por Colón.

También, produjo su primer binomio con Celia Cruz ‘Only They Could Have Made this Album’ (1977) para luego, iniciar su aventura musical junto al cantautor panameño Rubén Blades con ‘Metiendo mano’. Propuesta de donde sale ‘La maleta’ y ‘Plantación adentro’ de Tite Curet Alonso.
La aportación de Blades fue genial, porque añadió líricas que se convertirían en historias. Letras que trajeron a la salsa una mayor resonancia; mayor fuerza de mensaje, crítica social; y un llamado contundente a la consciencia.
De igual manera, se publicó el disco ‘Doble energía’ vocalizado por Ismael Miranda. Inolvidable, es el éxito ‘No me digas que es muy tarde’ de la autoría de José Nogueras.
‘Canciones del solar de los aburridos’ (con Blades), ‘Celia y Willie’ -segundo junto a la guarachera cubana- el emblemático álbum ‘Siembra’ (1978) uno de los más vendidos en el género salsero, con éxitos como ‘Pedro Navaja’ y ‘Plástico. Marcó la supremacía del binomio que no estuvo exento de diferencias y disputas.
Aportó como productor y director musical a la ópera musical ‘Maestra vida Vol. 1 y Vol. 2’ compuesta por Blades. Que representó en la década de 1980 lo que hizo ‘Hommy’, Larry Harlow y Heny Álvarez en l973.
Sigue ‘The Last Fight (1982) nuevamente con Blades, una oportunidad para que Colón y el cantautor panameño aparecieran en la pantalla grande (cine). Con las manos llenas, produjo exitosos trabajos como ‘Caribe’ de Soledad Bravo; y ‘Sophy en New York con Willie Colón’.
Es importante señalar que simultáneamente, Willie brilló con el conglomerado de las Estrellas de Fania, en sus grabaciones y giras. Al principio como instrumentista (trombonista) y posteriormente como cantante. Desde Los históricos conciertos y grabaciones ‘Live at the Red Garter’ (Vol. 1 y 2) y ‘Live at the Cheetah’ (Vol. 1 y 2); hasta ‘Bravo’ (1997).

Colón debutó con un disco completo como solista ‘Solo’ (1979), donde además de contar con amigos como Yomo Toro (cuatro), profesor Joe Torres (piano), José Mangual Jr. (bongó), Eddie Montalvo (tumbadoras) y Jimmy Delgado (timbal); se afincó con un genio del bajo eléctrico, Salvador (Sal) Cuevas, quien ya había marcado su participación en el disco ‘Siembra’ principalmente el sonido funk agresivo y distinto en el corte ‘Plástico’. En lo sucesivo aportó mucho en las producciones siguientes de Willie.
Éxitos como ‘Sin poderte hablar’, ‘Juancito’ y ‘Mentiras tuyas’ avalaron la presencia de Colón como vocalista. Entre los cambios dados a su música, fue la presencia de los coros femeninos.
‘Fantasmas’ (1981) dio el ‘gran palo’ con ‘Oh, qué será’ del compositor brasileño Chico Buarque; reafirmando su encanto por los ritmos brasileños. ‘Corazón guerrero’ (1982) el tercer álbum en solitario que exploró ritmos latinos con gran influencia de pop latino.
Colón y Lavoe unieron fuerzas para la colaboración del álbum ‘Vigilante’ (1983). Un proyecto que evocó la trascendencia del binomio con temas como ‘Juanito Alimaña’ y Triste y vacía’.
‘Tiempo pa’ matar’ (1984) fue una vibrante producción que contó con el pianista Jorge Dalto, Mauricio Smith (flauta) y el bajo eléctrico de Sal Cuevas. Un disco en una onda bien sabrosa -diversas pinceladas como de música brasileña y otros- en especial pizas como ‘Voló’, ‘Falta de consideración’, ‘Gitana’, ‘El diablo’ y la canción que lleva el título del disco ‘Tiempo pa’ matar’. Luego continuó sus andanzas con producciones fuera del sello Fania como ‘Criollo’ y ‘Especial #5’.
Una tercera colaboración junto a Celia Cruz llegó, ‘The Winners’ (1987), la que abrió paso a su famosa entrega ‘Top Secrets’ (1989) donde fue autor de cuatro de las ocho canciones del álbum. ‘El gran varón’ fue el ‘palo’ mayor de este disco.
‘Color americano’ (1990) y ‘Honra y cultura’ (1991) dibujaron a Colón que continuaba detallando esas diversas culturas e hispanidad; incluso con ‘Honra y cultura’ abrazando sus raíces.
Una producción muy importante y necesaria se estaba gestando ‘Hecho en Puerto Rico’ (1993) un proyecto grabado con músicos puertorriqueños como Papo Lucca (piano) y Bobby Valentín (bajo) entre otros, dirigido y producido por el maestro Cucco Peña. En la propuesta el tema ‘Idilio’ retumbó con fuerza. Esta versión del tema de Titi Amadeo expone a Colón y a Cucco en la segunda voz. Un trabajo con una gran sonoridad.
Después de controversias, y algún tiempo sin grabar, se unen nuevamente Colón y Blades en un proyecto para SONY, ‘Tras la tormenta’ (1995). En 1996 presentó ‘Y vuelve otra vez’. y con ‘Demasiado corazón’ (1998) logra gran popularidad en Venezuela y la canción ‘Demasiado corazón’ es utilizada como tema de una telenovela con igual nombre.
Una pausa musical llegó para el músico, y durante una década, no grabó. En 2008 apareció la producción ‘El Malo vol. II: Prisioneros del mambo’ donde además de salsa incluyó balada; y música urbana y puertorriqueña. Después de un accidente automovilístico que lo mantuvo alejado de los escenarios, Colón retomó su carrera.
Un hasta luego a Willie Colón… ¡Gracias!
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