Es controlada exitosamente
El buque transportaba 330,000 barriles de combustible equivalente a más de 13.8 millones de galones
San Juan, P.R.—Durante horas de la mañana de hoy, el tanquero GULF FANATIR, de bandera panameña y aproximadamente 600 pies de eslora, sufrió una pérdida de propulsión mientras ingresaba a la Bahía de San Juan, Puerto Rico. La embarcación transportaba cerca de 330,000 barriles de combustible, equivalentes a más de 13 millones de galones de un producto altamente inflamable, al momento de registrarse la avería, justo cuando comenzaba a internarse en las aguas del estuario. La falla fue detectada por la tripulación y comunicada de inmediato al práctico de San Juan Bay Pilots Association, Capitán Carlos Ramos Suárez quien ya se encontraba a bordo y había asumido el control direccional del buque tras abordarlo en alta mar. La pérdida de máquina afecta directamente la maniobra, ya que un buque de estas dimensiones no puede ser controlado de forma segura sin asistencia de remolcadores, especialmente en canales estrechos y zonas ambientalmente sensibles.
Ante la peligrosidad de la situación y la magnitud de la carga transportada, se activaron de inmediato los protocolos de seguridad establecidos. En total, participaron cuatro remolcadores de alta potencia: dos asignados directamente a la maniobra de control y traslado del buque, que aguardaban dentro de la bahía, y dos adicionales que normalmente operan como remolcadores de escolta cuando embarcaciones transitan en las inmediaciones del buque de gas natural licuado (LNG) atracado en Puerto Nuevo. En este caso, dichos remolcadores ya se encontraban en posición debido a que las medidas de seguridad vigentes así lo requieren cuando el destino final de una nave —como era el del GULF FANATIR— se localiza en áreas cercanas a instalaciones críticas.
Esta disponibilidad inmediata de recursos permitió contar con reservas de potencia adecuadas para responder sin demora a una contingencia que, de otra forma, pudo haber derivado en una pérdida de control dentro del canal de navegación. Gracias a la coordinación efectiva entre el práctico, y los remolcadores, el buque fue conducido de manera controlada hasta aguas seguras del área de anclaje. De no haberse actuado con previsión y con los recursos necesarios, el incidente pudo haber tenido consecuencias graves, incluyendo daños a la infraestructura portuaria, riesgo para otras embarcaciones en tránsito, afectaciones a comunidades costeras y al ecosistema marino, así como la interrupción del comercio marítimo del cual depende la Isla, considerando que más del 80% de los bienes que se consumen en Puerto Rico ingresan por la Bahía de San Juan.
Actualmente, el GULF FANATIR permanece fondeado en el área de anclaje a la espera de los resultados de una investigación por parte de la Guardia Costera de los Estados Unidos, la cual evaluará las causas de la avería y determinará las medidas correctivas necesarias antes de autorizar cualquier movimiento adicional. Aunque las causas específicas no han sido divulgadas, este tipo de eventos suele estar asociado a fallas técnicas imprevistas en sistemas críticos de propulsión o gobierno, particularmente en buques de gran porte que requieren márgenes de seguridad amplios para operar con precisión.
No se reportaron derrames, daños ambientales ni afectaciones a terceros. El incidente pone de relieve la importancia de contar con protocolos rigurosos, equipos de remolque con capacidad suficiente y reservas de potencia adecuadas, así como con un sistema de practicaje estatal robusto, profesional e independiente. Estos elementos no constituyen excesos operacionales, sino salvaguardas esenciales para proteger la seguridad pública, el medio ambiente y la continuidad del comercio marítimo.
“La pérdida total de propulsión en un buque de gran porte, cargado con combustible, dentro de un canal estrecho y ambientalmente sensitivo, representa uno de los escenarios más complejos en la navegación portuaria. Gracias a la preparación rigurosa del sistema de practicaje, la respuesta inmediata de los remolcadores y la colaboración profesional de la tripulación, logramos mantener el control direccional del buque y conducirlo de forma segura hasta zona de fondeo, sin incidentes ni consecuencias para la seguridad pública, el ambiente o la infraestructura marítima. En momentos en que el valor del practicaje estatal y su marco legal cobran especial relevancia, eventos como este evidencian la función crítica que desempeñan los prácticos en la gestión de riesgos complejos y en la prevención de incidentes mayores, reafirmando la necesidad de preservar y fortalecer la estructura que regula y respalda esta profesión esencial para Puerto Rico, destacó Ramos Suárez”.
Sobre los Prácticos de la Bahía de San Juan:
Por cerca de un siglo, los Prácticos de la Bahía de San Juan han garantizado el movimiento seguro y eficiente de todo tipo de embarcaciones que transitan la Bahía de San Juan. Todos los miembros de los Prácticos de la Bahía de San Juan son marinos altamente capacitados y experimentados. A pesar de las corrientes cambiantes, las mareas, los fuertes vientos o las lluvias intensas, los Prácticos de la Bahía de San Juan navegan la bahía con pericia y eficiencia. Poseen la experiencia, las destrezas en el manejo de embarcaciones y el conocimiento local que les permite mover las embarcaciones de manera segura.
Nuestros servicios son esenciales para el flujo de mercancías entre San Juan y el mundo. Trabajamos en estrecha colaboración con agencias navieras, compañías de remolcadores y la Guardia Costera de los Estados Unidos para entregar la carga y los pasajeros de forma segura y puntual, contribuyendo al desarrollo económico y progreso de Puerto Rico. Para más información, acceda a: www.sanjuanbaypilots.com
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