Por: José Luis Orriola
El pasado 10 de abril de 2026, el emblemático Coliseo de Puerto Rico José Miguel Agrelot vibró al ritmo de Maná, en una noche cargada de energía, nostalgia y conexión absoluta con el público boricua.
La gira “Vivir Sin Aire” ha sido ampliamente aclamada por su potencia escénica y rotundo éxito en taquilla, y su parada en Puerto Rico no fue la excepción. Desde los primeros acordes, la banda integrada por Fher Olvera, Juan Calleros, Álex González y Sergio Vallín demostró por qué sigue siendo una de las agrupaciones más influyentes del rock en español.


Con una entrada impactante y una producción visual impecable, la banda liderada por Fher Olvera conectó de inmediato con el público, desplegando ese estilo único que mezcla rock, pop y letras cargadas de sentimiento. A su lado, Juan Calleros aportó solidez y elegancia en el bajo, mientras Sergio Vallín brilló con su virtuosismo en la guitarra.
El repertorio fue cuidadosamente seleccionado para llevar a los asistentes por un viaje de nostalgia y emoción. Canciones como “Vivir Sin Aire”, “Mariposa Traicionera”, “Labios Compartidos” y “Clavado en un Bar” se sintieron como himnos colectivos, coreados con intensidad por miles de voces. Temas como “Me Vale”, “Rayando el Sol” y “Mi Religión” reforzaron ese vínculo especial entre la banda y su público, mientras que “Bendita Tu Luz” y “Lluvia al Corazón” aportaron momentos de sensibilidad y romanticismo.
Uno de los instantes más emotivos se vivió con “En el Muelle de San Blas”, donde la interpretación de Fher logró una conexión profunda, casi íntima, con los asistentes, creando un silencio respetuoso seguido de una ovación cargada de sentimiento..

La velada continuó con clásicos coreados de principio a fin como “Cómo Te Deseo”, “El Rey Tiburón”, “Cocú” y “Me canse de rogarte”, consolidando una experiencia musical inolvidable.
La noche cerró por todo lo alto con “Oye Mi Amor”, convirtiendo el Choliseo en una sola voz, en una celebración colectiva donde la alegría, la nostalgia y la energía se fusionaron en un final espectacular.
Más que un concierto, fue una experiencia multisensorial luces, pantallas y sobre todo, una banda que sigue entregándose con autenticidad sobre el escenario. La gira “Vivir Sin Aire” confirma que Maná no solo sigue vigente, sino que continúa evolucionando sin perder su esencia.


Pero uno de los momentos más electrizantes de la noche lo protagonizó Álex González, quien ofreció un solo de batería impresionante: una descarga de energía, técnica y pasión que provocó una ovación ensordecedora y puso al público de pie.
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