Ratha Yatra: una antigua tradición india que sale al encuentro de nuestro tiempo

Ratha Yatra

Por : Linda D’Ambrosio

El pasado 17 de agosto se llevó a cabo por primera vez en Oporto (Portugal) un Ratha Yatra, una de las grandes celebraciones religiosas de la India.

Ratha Yatra, significa literalmente «viaje de la carroza», y es una práctica en que las deidades abandonan temporalmente sus templos para recorrer las calles en grandes carros ceremoniales, acompañadas por música, cantos y la participación activa de los devotos

Los Ratha Yatras se celebran en distintos lugares de la India, en torno a diferentes deidades, pero el más célebre es el de Puri, en Odisha, dedicado al Señor Jagannath: The Indian Express hablaba de casi tres millones de devotos previstos para el festival de nueve días en 2026.

Ratha Yatra

Se trata de un viaje religioso, una celebración comunitaria y una expresión pública de devoción. Y contiene una imagen especialmente poderosa: la Divinidad que sale del recinto en que permanece habitualmente para ir al encuentro de las personas.

JAGANNATH, BALADEVA Y SUBHADRA

Los protagonistas del viaje son Jagannath, Baladeva y Subhadra.

Jagannath significa «Señor del Universo» y, en la tradición vaisnava, se identifica con Krishna. Baladeva es su hermano mayor, y Subhadra, su hermana. Los tres son venerados en el gran templo de Puri, uno de los grandes centros de peregrinación de la India, que data del siglo XII.

Una vez al año, las tres deidades salen del templo. Son colocadas sobre tres enormes carros de madera y conducidas hasta Gundicha, localidad que, en la interpretación gaudiya vaisnava, representa simbólicamente a Vrindavan, el lugar donde transcurrió la infancia y la juventud de Krishna, y donde se desarrollaron sus pasatiempos amorosos y devocionales. El viaje adquiere así otro significado: es también un regreso al lugar del amor.

Las deidades permanecen allí varios días antes de regresar a Puri en la llamada Bahuda Yatra, la procesión de retorno.

CHAITANYA MAHAPRABHU: KRISHNA QUE APARECE COMO SU PROPIO DEVOTO

Para comprender plenamente el significado que el Ratha Yatra adquirió en la tradición vaisnava gaudiya hay que detenerse en Chaitanya Mahaprabhu.

Desde una perspectiva histórica, Chaitanya fue un maestro religioso bengalí del siglo XVI y es la figura central de la tradición vaisnava. Pero para esta tradición no fue simplemente un maestro ni un santo: Chaitanya es Krishna mismo que aparece en la forma de su propio devoto.

La tradición gaudiya entiende esta aparición de una manera todavía más profunda: Krishna asume la disposición amorosa y el esplendor de Radha para experimentar el amor y la devoción hacia Él mismo.

Por eso la experiencia de Chaitanya ante Jagannath tiene un significado teológico singular: las fuentes tradicionales describen su canto y su danza ante el carro de Jagannath como una experiencia de extraordinaria intensidad espiritual. Para Chaitanya, el viaje hacia Gundicha podía ser experimentado como el regreso de Krishna a Vrindavan.

El Ratha Yatra dejaba así de ser simplemente el traslado de las deidades de un templo a otro. Se convertía en una expresión visible de una de las ideas centrales del bhakti: el amor procura el encuentro.

LA ESCOBA DE CHAITANYA

Uno de los episodios más bellos de esta celebración se remonta a un acontecimiento anterior a la llegada de Jagannath a Gundicha: Chaitanya participó personalmente en la limpieza del templo. Tomó una escoba, barrió el suelo y, junto con sus seguidores, volvió a limpiarlo hasta retirar incluso las partículas más pequeñas.

La tradición interpreta este gesto (Gundicha Marjana) como una enseñanza sobre la purificación interior: Gundicha debe estar preparado para recibir a Jagannath. Y el corazón humano también debe estarlo.

Emerge aquí una de las reflexiones más importantes del Ratha Yatra: antes de recibir aquello que consideramos verdaderamente valioso, necesitamos preparar el lugar que va a recibirlo.

Cada uno puede traducirlo a su propia vida: ¿Qué sobra? ¿Qué ocupa demasiado espacio? ¿Qué necesitamos soltar? No necesariamente para alejarnos del mundo, sino para poder vivir en él de otra manera.

TIRAR DE LA CUERDA: PARTICIPAR EN EL VIAJE

Una de las imágenes más emblemáticas del Ratha Yatra es la de los devotos halando las enormes cuerdas atadas a los carros para que estos avancen.

Según la tradición devocional, participar con fe en este gesto tiene un enorme mérito espiritual y se relaciona con la liberación del samsara, el ciclo de nacimientos y muertes.

Para los vaisnavas, no es simplemente una metáfora, es una forma de servicio y de acercamiento a Dios. Pero incluso desde una perspectiva más laica, la imagen resulta extraordinariamente didáctica: el carro no avanza porque una persona sea suficientemente fuerte para desplazarlo; avanza porque muchas personas tiran juntas.

En una época marcada por el individualismo, el Ratha Yatra recuerda el valor de la acción compartida; hay tareas que solo pueden llevarse a cabo colectivamente, cuando cada uno aporta su fuerza.

LA HUMILDAD DE SERVIR

La celebración de Puri contiene también una poderosa enseñanza sobre la humildad. Después de colocar las deidades sobre sus carros, tiene lugar el Chhera Pahanra, el ritual en el que el Gajapati, el rey de Puri, limpia ceremonialmente los carros. El rey es considerado el primer servidor de Jagannath y realiza ante las deidades una tarea humilde.

El simbolismo es claro: ante lo divino, el poder humano se inclina.

El servicio, seva, no es aquí una actividad secundaria. Es una forma de relación con lo sagrado. Servir significa poner el propio tiempo, el propio esfuerzo y las propias capacidades al servicio de algo que se considera superior al ego individual.

Es una idea que también puede interpelarnos hoy: ¿qué lugar ocupa el servicio en una vida en la que con frecuencia medimos el valor por el reconocimiento, el éxito o la visibilidad?

UNA ANTIGUA CELEBRACIÓN PARA NUESTRO TIEMPO

El Ratha Yatra de Oporto fue una celebración que reunió tradición espiritual, cultura y participación ciudadana en un ambiente festivo, gracias a sus anfitriones, Rui Silva, conocido en la tradición vaisnava como Radha-Govinda Dasa, responsable religioso del templo de ISKCON de esa ciudad, y su esposa, quienes contaron con el apoyo de la Câmara Municipal do Porto. Economista de formación, Rui Silva trabajó en TAP Air Portugal antes de asumir la gestión del templo y es también traductor y activista en defensa de los derechos humanos y de los animales.

La ceremonia comenzó después del mediodía, y la procesión avanzó por el paseo marítimo desde la playa de Ourigo, en la zona de Foz, hasta el Jardín del Passeio Alegre, donde se desarrolló un programa cultural sobre el escenario. La ceremonia estuvo presidida por Su Santidad Yadunandana Swami Maharaj y Su Santidad Chandramukha Swami Maharaj, y contó asimismo con la distinguida presencia de Su Excelencia el Embajador de la India en Portugal, Puneet Kundal.

Quizá por eso el Ratha Yatra pudo resultar significativo también en Oporto. No porque una celebración india tenga que convertirse en una celebración occidental, ni porque tengamos que adoptar sus creencias para apreciar su profundidad sino porque una experiencia espiritual puede ofrecernos imágenes capaces de iluminar nuestra propia vida.

Jagannath saliendo del templo nos habla de una espiritualidad que sale al encuentro; las personas tirando de una misma cuerda nos recuerdan que no todo puede hacerse individualmente; el rey limpiando el carro nos recuerda que el servicio puede estar por encima del prestigio; el viaje a Gundicha nos habla de regreso, de origen y de encuentro, la promesa tradicional de liberación del samsara nos recuerda que, detrás de los gestos visibles del festival, existe una pregunta más profunda: ¿de qué necesitamos liberarnos? Y Chaitanya, con una escoba, nos recuerda que también hay momentos en los que avanzar significa retirar, limpiar y hacer espacio.

Son enseñanzas diferentes, pero unidas por una misma intuición: la espiritualidad no consiste solamente en contemplar lo sagrado; implica participar, servir, caminar y transformar nuestra manera de vivir.

Eso es, quizá, lo que hizo especialmente interesante el primer Ratha Yatra de Oporto.

Durante unas horas, una celebración nacida en Puri encontró un nuevo escenario en Europa. Las carrozas, los cantos, las cuerdas y la participación colectiva dejaron de ser simplemente imágenes de una cultura distante para convertirse en una invitación: a salir de nosotros mismos. A cooperar. A servir. A caminar. A preguntarnos hacia dónde queremos llevar nuestra vida. Y, cuando sea necesario, también a tomar una escoba.

Porque quizá el verdadero sentido de una celebración no esté solamente en conservarla, sino en descubrir qué puede enseñarnos cuando vuelve a encontrarse con nuestro propio tiempo.

linda.dambrosiom@gmail.com

Be the first to comment

Leave a Reply

Your email address will not be published.


*