Sentadita desde mi Bleacher – Blog 2, Dakar 2026

Sentadita desde mi Bleacher

Desde el inicio de la organización de estos Juegos, el COI ha enfatizado que lo importante aquí no son las medallas, sino el semillero de vida y aprendizaje con la que saldrán nuestros jóvenes.

El éxito no se medirá solo en el podio, sino en la oportunidad de formar deportistas disciplinados, seguros y orgullosos de representar a sus países. La meta es brindarles un espacio transparente donde puedan crecer como atletas y personas, convivir con otras culturas, y regresar a casa con la motivación necesaria para inspirar a otros y seguir construyendo su camino en el alto rendimiento.

Dakar es como un laboratorio de maduración para jóvenes de 14 a 18 años, donde la exposición a la presión internacional, el llamado frío olímpico, y la convivencia olímpica, fomentará la transformación de cada joven en una experiencia única y enriquecedora.  

La agenda educativa y cultural tiene el mismo peso que la competencia en pista o cancha. La delegación debe prepararse con una mentalidad de intercambio cultural, deportiva y de liderazgo, entendiendo que el comportamiento fuera del escenario proyecta el nivel del movimiento olímpico del país.

En estos días de inicio de competencia hemos tenido algunas victorias y derrotas, todas igualmente importantes para nuestros atletas. Gran parte de nuestra Delegación está en su primer evento internacional de esta magnitud. Ya hemos concluido la participación en voleibol de playa, natación y judo. Ahora mismo estoy sentadita esperando el juego del tenimesista Steven Moreno, quien ayer concluyó su etapa inicial de grupo en primer lugar. Aún nos quedan 25 atletas, de los 30, por competir hasta el 13 de noviembre.

Sobre Dakar

Dakar es una ciudad costera llena de vida, energía y contrastes, donde el valor más importante es la Teranga, que es esa hospitalidad profunda que impulsa a las personas a compartir la comida, el té y el día a día en comunidad. En la vida familiar es muy común que varias generaciones convivan juntas y se apoyen entre sí, manteniendo un profundo respeto por las decisiones de los ancianos y donde la poligamia (tema para otro blog) sigue siendo una costumbre presente en la sociedad.  

En el ámbito deportivo, aunque el fútbol paraliza la ciudad, el verdadero deporte nacional y de mayor pasión popular de Senegal es la lucha tradicional o el “laamb”, considerado como un legado cultural ancestral que combina combate, misticismo, rituales, música y danza. Este deporte milenario llena estadios completos, donde los luchadores entran a la arena luciendo amuletos de protección y acompañados por ritmos de tambores. 

En lo social y económico, el idioma oficial para la educación formal y el gobierno es el francés, mientras que el “wolof” es lo que se habla en la calle y en sus mercados. Aunque la ciudad se moderniza con nuevas opciones de transporte, como el tren y el sistema Yango (Uber en PR), el costo de vida es un reto frente a un salario mínimo garantizado que ronda entre los $95 y $114 dólares mensuales, lo que lleva a gran parte de la población a trabajar en la economía informal.

Respecto a los derechos de las mujeres, Senegal destaca en la región por sus avances legales, como leyes de paridad que aseguran una alta presencia femenina en el parlamento y leyes estrictas que penalizan la violencia de género. Sin embargo, persisten desafíos importantes en la práctica diaria, ya que las leyes familiares aún otorgan la jefatura del hogar al hombre; y las costumbres tradicionales suelen limitar el acceso de las mujeres a la propiedad y a la herencia en igualdad de condiciones.

En el ámbito escolar y comunitario de Dakar, el deporte no se entiende solo como una actividad recreativa, sino como una herramienta esencial para la educación, el desarrollo social y la unión de los barrios. En las escuelas formales, la educación física es obligatoria y se apoya en torneos organizados por asociaciones estudiantiles, mientras que en los últimos años, probablemente motivadas por los Juegos Dakar 2026, han cobrado fuerza las escuelas deportivas, que buscan equilibrar el rendimiento físico con la formación académica de los jóvenes.

La vestimenta tradicional consiste en vestidos largos y elegantes llamados “boubons”, hechos con telas brillantes y coloridas de alta calidad, que me encantan. El diseño se ajusta sutilmente en la parte superior, destacando por sus mangas acampanadas, bordados dorados o plateados en el cuello, y un turbante en combinación, amarrado en la cabeza. Dakar es considerado un referente en la moda del África Occidental. No tengo la menor duda que llegaré a Puerto Rico con mi boubon y turbante, en combinación y de gala.

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