Cuando el modelo de negocio responde a la realidad económica

Brandom Santiago Co-Fundador Roadeo App

Columna de Opinión escrita por Brandom Santiago, Co-Fundador de Roadeo

En Puerto Rico, el crecimiento de los servicios a domicilio ya no es una tendencia pasajera ni una consecuencia temporal de la pandemia. Se ha convertido en una decisión estratégica para muchos empresarios que buscan sostener sus operaciones en medio de un entorno económico complejo. Ante el aumento sostenido de los costos, cada vez más negocios están replanteando su estructura y encontrando en el modelo de entrega a domicilio una alternativa viable y eficiente.

Operar un establecimiento físico en la Isla implica enfrentar gastos cada vez mayores. La renta del espacio comercial, el costo de la energía eléctrica, el agua, los seguros, las licencias, los permisos y la nómina continúan en aumento. A esto se suman los retos asociados a la disponibilidad de empleados y a la incertidumbre económica que afecta tanto a comerciantes como a consumidores. El margen de ganancia se reduce y el riesgo financiero crece.

Frente a ese escenario, el modelo de domicilio ofrece una estructura más flexible y menos onerosa. Muchos negocios han optado por reducir su tamaño operativo, eliminar espacios innecesarios o prescindir de locales con alto costo de mantenimiento. Esta disminución permite redirigir recursos hacia mercadeo digital, fortalecimiento de marca, tecnología y servicio al cliente. Incluso cuando se utilizan plataformas de entrega con comisiones, el gasto puede resultar menor que mantener un local abierto al público todos los días.

El cambio también responde a una transformación en el comportamiento del consumidor. La conveniencia se ha convertido en un valor esencial. Las personas priorizan el tiempo y la facilidad de ordenar desde su teléfono móvil y recibir el producto en la puerta de su casa. Esta expectativa de inmediatez ha redefinido la experiencia de compra y ha impulsado a los comercios a adaptarse con rapidez.

No se trata únicamente de restaurantes. Hoy vemos negocios de auto detailing que ofrecen limpieza y mantenimiento directamente en la residencia del cliente, abogados licenciados que brindan consultas virtuales o visitas programadas, quiroprácticos que coordinan sesiones fuera de oficinas tradicionales y pintores que estructuran su operación sin necesidad de un local comercial. Incluso servicios técnicos y profesionales han adoptado modelos móviles o híbridos que reducen costos fijos y aumentan su alcance.

Sin embargo, el auge del domicilio no elimina todos los desafíos. La competencia es intensa y la experiencia del cliente depende de una logística eficiente. La reputación del negocio puede verse afectada por retrasos o fallas en la entrega. Además, la relación con el cliente se construye principalmente a través de canales digitales, lo que exige una comunicación clara y constante.

Aun así, la tendencia parece consolidarse. Más que una moda, el servicio a domicilio refleja la capacidad de adaptación del empresariado puertorriqueño ante una realidad económica exigente. En un entorno donde cada dólar cuenta, la flexibilidad se convierte en ventaja competitiva y el domicilio en una herramienta para sobrevivir y crecer.

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