San Juan, Puerto Rico – Sofía Lorena Cuevas Pagán, joven puertorriqueña, destacada promesa del ballet y firme defensora de nuestros valores culturales y de la enseñanza de las Bellas Artes en las escuelas de Puerto Rico, hace un llamado al país a seguir fortaleciendo, celebrando y viviendo nuestras Bellas Artes tras los recientes logros históricos de Bad Bunny.
Con cada escenario conquistado por un artista puertorriqueño, vivimos algo más que entretenimiento: vivimos la confirmación de que Puerto Rico tiene una voz poderosa, auténtica y única, que no necesita imitar a nadie para brillar ante el mundo. Estos triunfos nos recuerdan que lo nuestro tiene valor, que nuestra cultura emociona, y que nuestro arte —en todas sus formas— trasciende fronteras.
“Cuando el mundo mira hacia Puerto Rico por nuestros artistas, también está mirando nuestro talento, nuestra identidad y nuestro potencial. Ese momento debemos usarlo para que más niños descubran el arte en sus escuelas, porque ahí es donde nace el futuro cultural de nuestro país.”
— Sofía Lorena Cuevas Pagán
Pero cuando se apagan las luces de un gran espectáculo, no puede apagarse el impulso en el corazón de nuestro pueblo. Este es un momento clave para Puerto Rico. Es tiempo de creer aún más en nosotros, de defender lo que somos, de sembrar futuro y de mantener encendida la llama cultural que nos une.
Puerto Rico país no solo canta: también baila, pinta, actúa, escribe y sueña. Cada niño que descubre el arte en su escuela, cada joven que se atreve a mostrar su talento, cada maestro que inspira desde las aulas con la música, la danza, el teatro, la pintura o las letras, está sosteniendo el alma viva de nuestra hermosa isla.
Por eso, la educación en las Bellas Artes no es un lujo: es un derecho esencial y una semilla de grandeza. Apostar a la formación artística de nuestros estudiantes es garantizar esperanza, es construir generaciones creativas, sensibles y valientes, capaces de levantar un Puerto Rico con dignidad, respeto y orgullo.
El arte no es adorno: es transformación social. Es herramienta contra la violencia, puente de oportunidades, escuela de empatía y base de unidad. Un país que abraza sus Bellas Artes construye ciudadanía, identidad y futuro.
Bad Bunny y sus logros globales —su residencia, su reconocimiento con el Grammy y su presencia en uno de los escenarios de mayor visibilidad mundial como el Super Bowl— colocan nuevamente a Puerto Rico ante los ojos del planeta. Esa ventana está abierta. Ahora nos corresponde a nosotros ampliarla, sostenerla y llenarla con la riqueza total de nuestra expresión cultural: desde la música urbana hasta el ballet, desde la tradición hasta la nueva creación.
El mensaje es claro: la cultura no puede ser un momento pasajero. Debe ser un compromiso diario. Si queremos un Puerto Rico más fuerte, más justo y más unido, el arte tiene que estar en el centro de nuestra vida y en el corazón de nuestras políticas públicas.
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