
En Juan 17:20, Jesús nos revela un profundo deseo: “No te pido solo por estos discípulos, sino también por todos los que creerán en mí por el mensaje de ellos.” Este versículo nos invita a reflexionar sobre la importancia del legado de los apóstoles, quienes fueron enviados por Cristo para difundir su mensaje y enseñanzas. A medida que exploramos la vida y los escritos de estos hombres, vemos cómo su testimonio y ejemplo nos ayudan a mantener nuestra mirada en Jesús.
También tomemos como ejemplo a Santiago Menor, quien nos enseña que la fe debe reflejarse en nuestras acciones. Su epístola enfatiza que la fe sin obras es muerta (Santiago 2:26) y que las pruebas pueden producir perseverancia y madurez (Santiago 1:2-4). Estas enseñanzas nos desafían a vivir de acuerdo con nuestra fe, mostrando amor y compasión hacia los demás, mientras mantenemos nuestra mirada en Cristo, nuestra fuente de fortaleza.
En resumen, Jesús oró no solo por sus discípulos, sino también por todos nosotros, los que creemos en su mensaje. Que sigamos el ejemplo de Santiago Menor y de los demás apóstoles, permitiendo que sus enseñanzas nos guíen hacia una vida de fe activa y comprometida. Al hacerlo, honramos el legado que nos han dejado y fortalecemos nuestra relación con el Salvador, quien es nuestro único Salvador. Amén.
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