Una noche donde se sintió el Espíritu Santo: Israel Houghton conmueve a Puerto Rico en el Coliseo

Israel Houghton

San Juan, Puerto Rico, – En una noche cargada de fe, adoración y profunda conexión espiritual, el reconocido cantante, compositor y líder de alabanza Israel Houghton, ganador de siete premios Grammy, se presentó con su esperado concierto “Memorias: Haced esto hasta que Él vuelva” en el Coliseo de Puerto Rico José Miguel Agrelot, en el marco de la conmemoración del Viernes Santo.

Desde el inicio, el ambiente estuvo marcado por una poderosa antesala musical que incluyó la participación de DJ Fleiva y Kabed quienes dieron la bienvenida a los asistentes. La velada continuó con presentaciones de Paola Nicole, Uno Collective, el evangelista Rafael Bermúdez y Me’s, preparando el escenario para una experiencia de adoración inolvidable.

La producción contó con un imponente despliegue artístico, incluyendo un coro de 60 voces y más de 45 personas en tarima, elevando cada momento a un nivel de excelencia y emotividad. Miles de personas, unidas en un mismo espíritu, levantaron sus banderas proclamando el nombre de Jesús, en una atmósfera descrita por muchos como “la isla del Cordero”.

Uno de los momentos más impactantes de la noche fue la introducción audiovisual inspirada en el legado del evangelista Yiye Ávila, seguida por la interpretación de “Coritos de Poder”, junto a destacados adoradores como Monty, Aarón, Lucía, Adrienne, Claudette y Joseph. El repertorio incluyó cánticos que marcaron generaciones, tales como “Todo Poderoso”, “Si tuvieras fe”, “Si no hubiera sido”, “Hay Poder” y “Bueno es alabarte”.

El adorador Aaron Moses ministró con el Salmo 22, dando paso a una intensa secuencia espiritual con “Coritos de Fuego”, “Digno”, “Al que está sentado en el trono”, “Santo por siempre” y “Siempre serás santo”, provocando momentos de profunda reflexión y entrega.

Como cierre especial, el reconocido salmista Danny Berríos se unió con la interpretación de “Alaba a Dios”, llevando a los presentes a un clímax de alabanza colectiva.

La noche no solo fue un concierto, sino una experiencia espiritual que reafirmó el poder de la fe, la unidad y la adoración, dejando una huella imborrable en el corazón de miles de puertorriqueños.

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