Haciendo visible el aire: Los ocho vientos de Jean-Michel Fiedler

Jean-Michel Fiedler

Dieciséis pinturas al óleo y dieciséis poemas exploran el deseo, la memoria, la vulnerabilidad y la búsqueda de ecuanimidad.

SAN JUAN, PUERTO RICO —  San Patricio Art Center (SPACE) en celebración de su duodécimo aniversario presenta Ocho vientos, la nueva exposición individual del artista puertorriqueño Jean-Michel Fiedler. Es una propuesta que reúne 16 pinturas al óleo sobre lienzo acompañadas de poemas escritos por el propio artista. La exhibición tendrá su apertura el martes 27 de octubre de 7:00 p.m. a 9:30 p.m. La muestra se estará presentando hasta el sábado 28 de noviembre de 2026 de martes a sábado de mediodía a 6:00 p.m. en el centro comercial Galería San Patricio en Guaynabo.

La exposición parte de una idea tan antigua como contemporánea: nuestra experiencia de la vida está continuamente atravesada por fuerzas que nos llevan de un estado a otro. Ganancia y pérdida, placer y dolor, elogio y censura, reconocimiento y desconocimiento constituyen los llamados “ocho vientos mundanos”, una imagen de la tradición budista que Émeric Achard toma como punto de partida para aproximarse a la obra de Fiedler.

Pero Ocho vientos no propone una lectura exclusivamente filosófica. En las pinturas, esas fuerzas se transforman en figuras, animales, objetos, paisajes y situaciones cargadas de asociaciones. Lo cotidiano se encuentra con lo imaginario; la memoria con el deseo; la vulnerabilidad con el humor y el misterio. Cada imagen parece abrir una puerta hacia un territorio interior que no termina de revelarse por completo.

Pintura y poesía: dos maneras de mirar

La relación entre pintura y poesía constituye uno de los aspectos centrales de la exposición. Los poemas no funcionan como explicaciones ilustrativas de las imágenes ni como textos complementarios en un sentido convencional. Son, más bien, otra forma de entrar en ellas.

“Cuando comienzo una pintura no siempre sé hacia dónde me llevará”, explica Fiedler. “Hay una imagen inicial, una intuición, un personaje o un símbolo, pero la pieza comienza realmente a existir cuando entro en diálogo con ella. Pinto y observo; corrijo y vuelvo a pintar. Muchas veces el significado aparece después. La poesía llega entonces como otra forma de escuchar la pintura, como si el cuadro necesitara una segunda voz.”

Esta relación entre las dos disciplinas también refleja una característica esencial de su proceso creativo. Fiedler ha construido su trayectoria a través de distintos lenguajes de la imagen y de la representación, y esa experiencia multidisciplinaria se hace presente en la libertad con que sus pinturas transitan entre lo figurativo, lo simbólico y lo surreal.

“El poema no pretende explicar la pintura”, expresa el artista. “Quiero que suceda lo contrario: que ambos se abran mutuamente. Una pintura puede sugerir una emoción que las palabras no alcanzan, y un poema puede revelar una imagen que yo todavía no había visto en la pieza. En ese sentido, pintar y escribir forman parte del mismo proceso.”

Una mirada curatorial entre pintura, pensamiento y experiencia

Para Émeric Achard, teórico del arte franco-belga, curador independiente y ensayista cultural, las imágenes de Fiedler adquieren su fuerza precisamente porque no se agotan en aquello que representan.

“Lo que me interesa de la obra de Jean-Michel Fiedler es que sus imágenes nunca se agotan en aquello que representan”, señala Achard. “Una figura, un animal o un objeto pueden funcionar simultáneamente como presencia física y como símbolo de una experiencia interior. En Ocho vientos, esa dimensión adquiere una particular intensidad porque la pintura y la poesía construyen juntas un lenguaje sobre el deseo, la pérdida, la memoria y la impermanencia.”

En su ensayo curatorial, Haciendo visible el aire: Los ocho vientos de Jean-Michel Fiedler, Achard establece correspondencias entre la tradición pictórica occidental, determinadas ideas provenientes del pensamiento oriental y el universo simbólico desarrollado por el artista. La pintura aparece así como un espacio donde distintas experiencias culturales y formas de pensamiento pueden encontrarse sin necesidad de resolverse en una única interpretación.

La obra de Fiedler está poblada por presencias que parecen encontrarse entre dos mundos: animales domésticos que remiten a la intimidad cotidiana, aves que pueden convertirse en pensamientos colectivos o invasivos, objetos cargados de asociaciones y figuras humanas que parecen suspendidas entre la memoria, el sueño y la vigilia. En ese universo, lo extraño no necesariamente se opone a lo familiar; muchas veces nace de él.

Una trayectoria entre distintas geografías y lenguajes

La singularidad de Ocho vientos también puede entenderse a partir de la trayectoria de Fiedler, cuya práctica profesional se extiende desde 1990 y ha transitado por la pintura, la ilustración, el dibujo, el diseño gráfico y la escenografía.

Nacido en San Juan, Puerto Rico, en 1967, Fiedler cursó estudios en la Universidad de Puerto Rico, Pratt Institute en Nueva York y The University of the Arts en Filadelfia. Su formación en Filadelfia aportó a su trabajo una rigurosa disciplina técnica, mientras su experiencia en Nueva York abrió el camino hacia una aproximación más experimental a la imagen. A ello se suman sus raíces francesas y europeas y la experiencia cultural del Caribe, elementos que confluyen en una obra difícil de encerrar dentro de una sola categoría estética.

A lo largo de más de tres décadas, Fiedler ha recibido numerosos reconocimientos, entre ellos el William H. Ely Award, el Harriet P. Hughes Award y el Roger T. Hane Memorial Award, en Filadelfia; el Print Magazine Annual International Cover Design Award, en Nueva York; y un reconocimiento del Overseas Press Club por su trabajo en periodismo gráfico e ilustración, entre otros.

Su trayectoria expositiva incluye numerosas muestras individuales y colectivas en galerías y museos de Puerto Rico, Estados Unidos y Argentina, entre otros contextos. También ha ejercido la docencia en la Universidad del Sagrado Corazón, la Liga de Arte de San Juan y la Escuela de Artes Plásticas y Diseño de Puerto Rico.

Esta diversidad de experiencias forma parte de la identidad de su pintura. “Soy producto de una mezcla multisectorial, geográfica y cultural”, ha señalado Fiedler al reflexionar sobre su trayectoria. “Esa mezcla es la que produce la visión interna que existe en mi obra.”

Hacer visible el aire

En Ocho vientos, esa multiplicidad desemboca en una pintura que no pretende ofrecer respuestas definitivas. Las imágenes sugieren estados de ánimo, recuerdos, deseos y tensiones, pero dejan espacio para que cada espectador establezca sus propias correspondencias.

“Mi proceso creativo tiene mucho de incertidumbre”, explica Fiedler. “No quiero que la pintura sea simplemente una imagen bonita o una narración cerrada. Me interesa que exista algo que no pueda explicarse completamente. Trabajo con recuerdos, asociaciones, símbolos y situaciones que a veces aparecen de manera inesperada. La pintura me permite ordenar ese caos sin eliminar su misterio.”

Para Manuel Vázquez, director de SPACE, esa apertura constituye precisamente una de las particularidades de la exposición. “En SPACE nos interesa presentar proyectos que tengan una propuesta artística definida y que permitan al público acercarse a diferentes maneras de entender la creación contemporánea”, expresa Vázquez. “Ocho vientos nos presenta una obra en la que la pintura y la poesía dialogan de una manera muy particular. Jean-Michel Fiedler ha desarrollado un universo visual propio, y esta exposición nos permite acompañarlo en una nueva etapa de su proceso creativo.”

La exposición también plantea una reflexión sobre la relación entre el artista y las fuerzas que inevitablemente atraviesan la existencia. Los ocho vientos no desaparecen; cambian de dirección. La obra de Fiedler parece responder a ellos no desde la resistencia, sino desde la observación: mirar aquello que nos afecta, reconocer su movimiento y encontrar una manera de convivir con su incertidumbre.

En palabras de Achard, “Fiedler no intenta detener los vientos. Los hace visibles”.

Y es quizás allí donde Ocho vientos encuentra su imagen esencial: hacer visible aquello que normalmente no vemos. El aire que nos rodea, el aire que nos mueve y, finalmente, el aire que nos golpea.

Please follow and like us:

Be the first to comment

Leave a Reply

Your email address will not be published.


*